La ansiada vuelta al Monumental ya se convierte en realidad. Luego de la polémica sanción que recibió el equipo, donde se alzaron voces en acuerdo y desacuerdo, y pasadas ya trece fechas del torneo, el equipo comienza a mentalizarse en el reencuentro con su gente. Es cierto que el debut en la BN fue en Núñez, pero desde aquella vez los ánimos cambiaron y los dirigidos por Almeyda demostraron material como para ilusionarse. Este compromiso se transforma en responsabilidad, porque la gente sabe que estamos jugando una competición donde somos superiores por nombre, plantel e historia; por ende, River deberá responder en la cancha con ese mismo fútbol que intenta desplegar y que en varios partidos logró plasmar. Si esta presión de ser local la puede canalizar de un modo positivo, alcanzará la madurez.
La sanción que recibió la institución, por los tristes y repudiables incidentes posteriores al partido con Belgrano, fue de cinco partidos. La pasión se mudó a Boedo y la gente respondió ante cada pedido del equipo. Luego llegó la determinación del GCBA de reducir a 40 mil espectadores la capacidad del estadio, por la falta de obras en los accesos a las tribunas. El domingo nada de esto importará y River volverá, por fin, a reencontrarse cara a cara con su público. Con el calor del mejor estadio que tiene la Argentina, ése mismo que algunos entrenadores o jugadores se ocuparon de criticar, otros dirigentes de destrozar por priorizar el negocio de los recitales, pero que es y será el mejor marco para cualquier tipo de partido.
Para finalizar, no hay que olvidarse del equipo y su juego. El entrenador apostó a una idea y en varios partidos se pudo ver algo de la identidad que intenta plasmar el Pelado. La responsabilidad de demostrar crecimiento en el plano futbolístico es una de las metas y compromisos que más debe cumplir. Por olvidarse de respetar el estilo riverplatense, nos terminamos acostumbrando a un equipo apático que corría y no jugaba. Hoy, el plantel responde con jugadores que nacieron en River y sienten el gen del semillero. Todavía falta mucho, y la derrota ante Aldosivi caló fondo en el ánimo de muchos al verse otra vez expuestos a los fantasmas de la B. Pero hay que aprender a superar las adversidades y enfrentar con grandeza los obstáculos. Saber canalizar las presiones de jugar ante su gente es un gran desafío para alcanzar la madurez que todavía tiene como deuda el equipo.